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Monthly Archives: mayo 2012

Walk.

1. tr. Walk a determined distance.

2. intr. Go for a trip.

3. intr. An expression from a man or an animal: Walk from one place to another.

4. intr. An expression from an inanimate thing: Follow your progress. Walk rivers, planets.

5. intr. Go to a place or goal toward it.

Search for.

1. tr. Do something to find someone or something.

2. tr. Do what it takes to get something.

3. tr. Go for someone or pick him/her up to take him/her or accompany him/her somewhere.

4. intr. Ven. Go to a place. 

 

caminar.

1. tr. Andar determinada distancia.

2. intr. Ir de viaje.

3. intr. Dicho de un hombre o de un animal: Ir andando de un lugar a otro.

4. intr. Dicho de una cosa inanimada: Seguir su curso. Caminar los ríos, los planetas.

5. intr. Dirigirse a un lugar o meta, avanzar hacia él.

 

buscar.

1. tr. Hacer algo para hallar a alguien o algo.

2. tr. Hacer lo necesario para conseguir algo.

3. tr. Ir por alguien o recogerlo para llevarlo o acompañarlo a alguna parte.

4. intr. Ven. Dirigirse hacia un lugar. 

The childhood is a strange country. It´s not a country that you stop living there by your own decision: you are always expelled from there, finally. But everything at the right time.

Rudolph Castro has chosen to return to his country and travel. Or maybe the country has chosen him and allowed him to return, by terms. Sometimes he also focus on rummaging his memories clearly to glimpse how it is when you are a child and think it´s eternal.

Childhood does not know about death but suspects all about it. On the contrary, it´s exposed to life and its avatars, and usually knows very well about the shout, the fear, the blow and the crying. But its continuous entering and leaving from the game and fantasy level is so disturbing for it that ignores and leaves behind punishments and threats and throws and jumps amused to the diziness, frenzy and paroxysm.

Rudolph Castro treats childhood seriously and approaches it as if it was a natural state of things that one day it breaks and goes away, naturally, and leaves traces, when no wounds. He does not know yet if he still has any scratches or tears, but he knows he has a space of bruised experience.

A story that he did not know because he did not hear from anyone, even though, he knows from heards because he is capable to remember that somehing he sensed was introduced impecable to decide how and what he played. Therefore, he reviews a personal story to define an imaginary shared by its generation and performs a survey of successive icons fields that are the different kind of toys he consumed as a child.

Adults, meanwhile they consumed images of death, breathed frightened and lost sleep in another country. One that was at war.

Jorge Villacorta /April 2012

 

La niñez es un país extraño. No se trata de un país que uno deja de habitar por libre decisión: uno siempre es expulsado de él, finalmente. Pero todo a su debido tiempo.

Rudolph Castro ha elegido volver al país y recorrerlo. O tal vez el país lo ha elegido a él y le ha permitido retornar, por partes. A veces también se dedica claramente a hurgar en sus recuerdos para atisbar cómo es cuando uno es pequeño y piensa que es eterno.

La niñez no sabe de la muerte pero lo sospecha todo acerca  ella. Por el contrario, está expuesta a la vida y sus avatares, y demasiado a menudo conoce demasiado bien del grito, del miedo, del golpe y del llanto. Pero ocurre que su continuo entrar y salir del plano del juego y de la fantasía es tan inquietante para ella que desoye y deja atrás castigos y amenazas y se arroja divertida al vértigo, al frenesí y al paroxismo.

Rudolph Castro toma la niñez seriamente y actúa aproximándose a ella como si fuera un estado natural de cosas que un buen día se rompe y se va, naturalmente, y deja rastros, cuando no heridas. No sabe aun si a él le quedan rasguños o desgarros, pero sabe que tiene un espacio de experiencia magullado.

Una historia que no conoció porque no la oyó de nadie, pero que, sin embargo, sabe de oídas porque es capaz de recordar que algo presentido se introducía imperceptiblemente para decidir con qué y a qué jugaba. Así pasa revista a una historia personal en pos de definir un imaginario compartido por su generación, y realiza un reconocimiento de campos sucesivos de íconos que son los distintos tipos de juguetes que fueron su consumo de niño.

Los adultos, mientras, consumían imágenes de muerte, respiraban asustados y perdían el sueño en otro país. Uno que estaba en guerra. 

Jorge Villacorta / Abril 2012


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